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lunes, 16 de julio de 2018

HECHICERIA Y MEDICINA

 
Se afirma en ciertos círculos que la brujería de hoy será la ciencia del mañana. Otra forma de expresarlo es declarando que los encantamientos actuales serán las prescripciones del mañana... y para esta actitud existe una amplia base.
 
Para el profano es fácil ver cómo esto puede lograrse en relación con los conocimientos sobre las hierbas acumulados a través de muchas generaciones, como parte de la tradición brujeril. Numerosas medicinas corrientes proceden de las plantas y sus derivados (al menos era así antes del descubrimiento de las drogas sintéticas), de modo que es fácil comprender que las dos escuelas, la de la brujería y la de la medicina siguen causas paralelas, posiblemente con ritmo progresivo diferente, pero sin duda alguna, paralelos.
 
Ambas apuntan al control del funcionamiento del cuerpo humano y sus diversas zonas, incluyendo el cerebro. Ahora bien, la forma como se emplea este control, sea para el bien o para el mal, es otra cuestión. Algunos expertos sostienen que la diferencia entre el médico y el brujo, en muchos casos, es la cantidad de medicamentos que utilizan. Un médico emplea una dosis sólo suficiente para curar la enfermedad. Un brujo, en cambio, utiliza el mismo medicamento en mayores (a veces nocivas e Incluso mortales) cantidades.
 

A modo de ejemplo, citaremos los extractos de plantas que en pequeñas dosis provocan con facilidad la menstruación femenina, pero que consumidos en grandes cantidades provocan un aborto. Según estas ideas, el doctor antiguo usaba la dosis pequeña y el brujo la grande. Aunque la teoría pueda ser válida, como muchas teorías, no tiene por qué ser exacta.
 
Hemos de recordar que el mal de ojo de las brujas de los siglos pasados se hallaba principalmente en los ojos y en la mente de los cazadores de brujas. Asimismo, conviene recordar que en aquella época, un doctor (un sanguijuela), no era un técnico adiestrado ni un pilar de la sociedad. Realmente, había estudiantes de medicina sinceros, excelentes conocedores del organismo humano. Sin embargo, cabe decir que dichos individuos también existían entre los brujos, si bien sus habilidades no fuesen reconocidas de forma oficial.

Se dice que una bruja inglesa descubrió las propiedades estimulantes de la planta llamada "guante de zorro". El verdadero nombre de esta planta es "digital", de donde se extrae la digitalina, el poderoso estimulante cardíaco. Además, estudiando el caso de los desinfectantes, los cuales hace unos centenares de años no existían. En aquel tiempo se utilizaban los "purificadores" (la mayoría de los cuales no limpiaban ni desinfectaban), y que en su esencia sólo se componían de hierbas. Muchos de ellos fueron descubiertos por brujas, y poseían un valor positivo, si bien no siempre ejercían una acción antiséptica.
 
El agua de rosas, por ejemplo, cuya receta consiste en hervir dos puñados de hojas de rosa en medio litro de agua, a fuego lento, vertiendo el agua ya hirviendo sobre las hojas. El agua de rosas se utilizaba como clarificadora del cabello, produciendo un brillo inusitado al mismo y oliendo muy bien. Así, lavar a un paciente con agua de rosas tal vez no posea un valor terapéutico, pero el enfermo, al oler mejor, probablemente se sienta aliviado.
 
Por otra parte, los encantamientos murmurados sobre un preparado de agua de rosas y el "ungüento" o purificador del inválido, también pueden ayudar psicológicamente. Asimismo hemos de referirnos al antiquísimo uso que hacen los indios de la raíz del cáñamo para arrojar los malos espíritus del cuerpo humano, raíz que finalmente atrajo la atención de los occidentales, empleándola para la fabricación de tranquilizantes. En este caso, la relación entre la brujería y la ciencia médica fue también botánica.

Sin embargo, a medida que el tiempo va pasando y la ciencia sigue su progreso, descubrimos que la botánica no es el único lazo de unión entre la hechicería y la medicina. Unos ejemplos, escogidos al azar, lo demostrarán. La quiromancia siempre ha estado relacionada con la brujería. La "buenaventura" es algo muy antiguo. Pero el profano siempre ha creído que las rayas de la mano, tan distintas en cada individuo, tenían más significado que, por ejemplo, la forma ocasional que presentan las hojitas de té en el fondo de una taza vacía. No obstante, la quiromancia ha sido condenada en algunos países, prohibida en otros, denunciada por numerosas autoridades y despreciada por la mayoría. Ningún médico examina la palma de la mano de un paciente en un reconocimiento. Sin embargo, últimamente el mundo médico se interesa mucho por las rayas de la mano.
 


En Estados Unidos, por ejemplo, se han archivado ya las huellas de las palmas de varios centenares de recién nacidos, las cuales serán comparadas, en el transcurso de los años, con el historial médico del niño al crecer. Todavía más recientemente, existen pruebas de que los defectos físicos y las deficiencias presentes en un bebé al nacer están relacionados con las señales de una de las rayas de sus manos. Si una raya puede emplearse ya para detectar y diagnosticar un defecto físico al nacer un niño, es muy probable que la lectura científica de la palma presente enormes posibilidades. La investigación se está llevando a cabo con los medios técnicos más modernos.
 
Verdaderamente sorprendente es la verificación científica de una leyenda que hasta los creyentes en la hechicería han tenido dificultades en aceptar. Se refiere a los "hombres-lobo", esos seres amedrentadores de la noche tan apreciados por los forjadores de historias de horror y los productores de películas de terror en Hollywood.

Un hombre-lobo es un ser mitad hombre, mitad monstruo, que vaga por la oscuridad. Los hombres-lobo son una creación de las edades de oscurantismo y de la Europa Central, y la creencia en los mismos se ha desvanecido en los últimos doscientos años. El doctor Leon Illis, médico de un hospital londinense, intrigado por la frecuente mención de los hombres-lobo en la literatura antigua, sostiene que posiblemente existieron, y existen actualmente. Este eminente científico es el autor de un artículo sobre el tema publicado por la Real Sociedad de Medicina de Inglaterra. En dicho artículo sugiere que los llamados hombres-lobo pueden ser hombres que sufren de porfiruria, una rara enfermedad de la piel y la sangre. Las manifestaciones de tal enfermedad son espantosas y extremadamente desagradables. El paciente tiene unos dientes rojizos, lesiones en el rostro y en las manos y una sensibilidad extraordinaria a la luz. Esta condición patológica, que es de origen genético, puede observarse también en algunos animales inferiores, pero sólo una víctima humana de esta enfermedad se armoniza con la descripción física de un hombre-lobo.
 
Esta persona, debido a su fotosensibilidad y a la desfiguración resultante, tal vez sólo saliese por las noches. Este fue uno de los extremos preconizados por el doctor Illis. Continuó diciendo que la víctima de la porfiruria también podría presentar cierto grado de conducta anormal. En los tiempos antiguos, esto estaría acentuado por el tratamiento físico y social recibido de sus compatriotas, cuyos instintos explicarían su raro aspecto en términos de brujería o posesión satánico.

Otro signo del gradual fortalecimiento de los lazos entre la ciencia y la brujería es la aceptación reciente del uso de los "curanderos" para el tratamiento de los pacientes mentales en diversos países, la mayoría de ellos africanos. La sugerencia provino de Alexander H. Leighton, profesor de la Universidad de Cornell. Dando una conferencia en Suiza, en la Asamblea para el Desarrollo Ginebrino, en 1963, el profesor Leighton habló de los excelentes resultados obtenidos en el proyecto referente a la salud mental, propugnado en Nigeria. En este proyecto han colaborado paralelamente médicos y brujos. Al describir los métodos empleados, el profesor Leighton explicó que los brujos tribales habían desempeñado un papel muy conspicuo en el arreglo psicoterapéutico de algunos pacientes. El proyecto fundía las ceremonias de las tribus primitivas y los ritos modernos de la brujería, junto con los conocimientos médicos actuales. Como nota interesante, algunas de las técnicas psiquiátricas son semejantes a las empleadas en los ritos tradicionales. Esto apoyó los hallazgos de estudios anteriores, relacionando los efectos de la terapia moderna del "shock" con la "limpieza por el susto" de los brujos.
 
El profesor Leighton sugirió el establecimiento de servicios psiquiátricos modernos en las zonas rurales mediante centros sanitarios establecidos en los países subdesarrollados, con la actuación de los curanderos de la zona, en conjunción con estos servicios. Los trastornos de personalidad (la enfermedad mental más común de las primitivas sociedades agrícolas) serían el objetivo fundamental. Los brujos trabajarían bajo la supervisión de doctores científicamente expertos.

Otro lazo entre la medicina y la brujería se hizo patente hace varios años, cuando un médico francés oyó hablar de una curandera mexicana capaz de predecir si un recién nacido viviría o moriría, lamiéndolo. Esto, aunque parezca un atisbo de canibalismo, no lo es tanto como parece, ya que no mordía al niño, sino que se limitaba solamente a oler su piel. Intrigado por la exactitud de sus predicciones, el doctor preparó un formulario que debía contestar la bruja mexicana. Esta poseía gran experiencia como comadrona, habiéndose especializado en este aspecto en los comienzos de su carrera como curandera. Preguntada sobre la prueba del "lametón", la curandera contestó que efectivamente la empleaba hacía muchos años. Era algo muy sencillo. Cuando un niño sabe a sal, fallece. Si no sabe a nada en absoluto, vive.

Estudios subsiguientes de diferentes tipos de enfermedades mortales o defectos de los recién nacidos han conducido a la opinión actual de la prueba del sabor. Se ha descubierto que durante algunas de tales enfermedades, entre las cuales se pueden mencionar las oclusiones intestinales y los fallos respiratorios, la transpiración corporal es altamente salina, lo que constituye una base a la creencia de la curandera mexicana. Desdichadamente, la interpretación del contenido salino para el diagnóstico es difícil y complicada. Pero la investigación científica está en marcha, y posiblemente algún día un método de diagnóstico inventado por una bruja pueda llegar a ser perfeccionado clínicamente, lo que constituiría otro paso importante contra algunas enfermedades.
 
Hay también prácticas de brujería que, aunque interesan al estudiante de magia, apenas han dado resultados médicos satisfactorios. Incluso desde el punto de vista psicológico, los viejos encantamientos que se suponía curaban varias dolencias físicas, poseen escaso valor, ya que los mismos iban acompañados de alguna forma de tratamiento botánico. No obstante, será bueno recordar que en el sur de Italia creen en el siguiente encantamiento como cura contra las lombrices en los niños de corta edad:


Lunes Santo, Martes Santo, Miércoles Santo, Jueves Santo, Viernes de Pasión, Sábado de Resurrección, Domingo de Pascua... ¡Lombrices fuera!

El encantamiento se repite al revés. Luego vuelve a pronunciarse otras dos veces entero, al derecho y al revés, sobre el niño. Teóricamente, las lombrices exorcizadas mueren, dejando al niño curado.

 

Menos extraña es la creencia campesina del sur de Italia de que la enfermedad de la piel llamada erisipela, puede curarse con la aplicación de plata en las zonas afectadas. Las monedas de plata antiguas se usan con frecuencia en esta cura. No está demostrado científicamente que exista ninguna base científica para esta cura de erisipela en la actualidad.
 
Sin embargo, los mundos de la medicina y la brujería vuelven a convergir en otro asunto de controversia actual: las drogas alucinógenas. Es una desgracia que el histerismo, los conocimientos insuficientes y las pruebas algo caóticas, hayan arrojado tanta confusión en el asunto de las drogas, incluyendo el LSD. En realidad, nadie parece poseer una respuesta definida. Las contestaciones son vagas o poco científicas, o bien filosóficas, y se cuentan por docenas, lo mismo que las protestas del pueblo airado. Pero los hechos sólidos son muy escasos.
 
En la actualidad, existen muchas opiniones que en modo alguno pueden ser imparciales. A pesar de todo, puede asegurarse con rotundidad que:
 
A) Es presumible que sean muy peligrosas, puesto que algunos drogados efectúan movimientos necios e irracionales estando bajo su influjo, movimientos que pueden producir daños corporales.
 
B) Las drogas producen sensaciones extraordinarias.
 
C) La popularidad aparente de las drogas parece indicar que las sensaciones producidas por las mismas, generalmente, son altamente placenteras. Aunque este punto es sospechoso. Al decir "aparente" popularidad, existe un motivo que lo justifica. No hay datos precisos ni cifras convincentes. Todo es cuestión de "se dice", "los rumores indican que..." Los que toman drogas alucinógenas, afortunadamente, todavía son pocos.
 
Estos suelen defender drogas como el LSD, proclamando sus excelencias como "clarificadoras y enaltecedoras" de la mente, su tendencia a aumentar los "conocimientos" y la sensación de "superconciencia" inducida. La frase "conciencia cósmica" también se ha empleado para describir los efectos del LSD. La sintomatización de la conciencia cósmica empieza al borde del centro de la brujería. Los brujos también poseen una fuerza cósmica, un poder (el poder), y éstos pueden sintonizar con esta fuerza o poder. Aún más, el uso de los alucinógenos forma parte, y la ha formado en la antigüedad, de la brujería en muchos países. Los egipcios poseían, según se cree, tales drogas para sus ritos de iniciación; no hay nada nuevo en los extractos y derivados de plantas, que son los productores de tales drogas.
 
Algunos hongos, el cactus "mascala", muchos venenos naturales tomados en pequeñas dosis, y otras hojas, tallos o flores, pueden emplearse a este respecto. No obstante, existe una gran diferencia entre la toma ritual de una droga cósmica en una ceremonia mágica y la casualidad de los experimentadores modernos. Y parte de esta diferencia se halla en la zona de la preparación mental. Un consumidor de LSD que se asuste al emprender un "viaje", puede ponerse en grave peligro. Un brujo africano, hábil y controlado mentalmente, ha sido enseñado debidamente por su predecesor en el uso de una droga especial. Y su predecesor es un experto, muy versado en el uso y la aplicación de la droga y sus efectos. La tradición también advierte al brujo del peligro y los posibles efectos secundarios de la droga.
 
La validez de este abordamiento ya lo han observado algunos "cerebros ácidos", que aconsejan a lo aficionados al LSD que se lleven consigo, en sus "viajes", a un tomador experimentado al menos la primera vez. Así, los tomadores occidentales de drogas de este siglo, en busca de nuevas sensaciones y experiencias, retroceden a las prácticas ancestrales de los brujos de la selva. Asimismo, el principio de los ritos parece derivar de la toma del ácido. No es ya un acto casual ni solitario, sino que día a día adquiere más significación social. Tal vez el mundo de las drogas sintéticas regrese a los principios del tiempo y a una reactivación atávica de los deseos de la mente humana. No hay duda de que en los próximos años se asistirá a grandes progresos de la investigación de los diversos usos y efectos de los alucinógenos. Uno de los puntos ya aireados por los propugnadores de dichas drogas es que, al revés que el alcohol o la heroína, las drogas como el LSD no crean hábito. Pueden tomarse, disfrutarlas... y abandonarlas para siempre.
 
Sin embargo, ¿es esto exacto? Tal vez... Lo único casi seguro es que no producen demasiado daño orgánico al cuerpo humano, si bien queda por ver si lo causan de tipo psíquico. La práctica de la brujería entraña una gran disciplina mental. Los actuales aficionados a las drogas precisan una disciplina igual si desean aprender a dominar los efectos de sus drogas, en lugar de que éstas sean quienes les dominen a ellos.
 
Si el poder de la hechicería existe y se acepta como tal, también hay que aceptar que muchos individuos han conseguido sintonizarlo mediante una extraña concentración mental... sin ninguna ayuda, en realidad. Y no hay duda de que todo poder (mental, sexual o físico) es más fino y potente cuanto más puro sea. La mente inducida por las drogas debe y puede funcionar, aunque su funcionamiento sólo será de un orden superior si se deja guiar por el impulso natural. El hombre que pone en acción sus apetitos sexuales por el impulso de las drogas, no hay duda de que ejecutará el acto sexual. Pero de lograrlo sin el estímulo de las drogas, es mucho mejor.
 
La especulación sobre las drogas es interminable. En tiempos venideros, surgirán conclusiones interesantes sobre el uso de los alucinógenos, gracias a los experimentos controlados científicamente. Aunque tal vez transcurran muchos años antes de que se adquiera un conocimiento definitivo. Ahora bien, la brujería ha tardado miles de años en llegar a su estado actual. La ciencia médica no debe esperar, por lo tanto, salvar ese abismo en el transcurso de un par de décadas, sino que será en un tiempo relativamente superior.
 
 
 

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