Social Icons

Mostrando entradas con la etiqueta La Magia en la Edad Media. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Magia en la Edad Media. Mostrar todas las entradas

LA MAGIA EN LA EDAD MEDIA


Podría escribirse mucho acerca del carácter y el poder de la Magia, tan floreciente en la Edad Media.  Los viajeros que habían llevado sus exploraciones hasta el interior de África refieren que los indígenas tenían la misma fe que los habitantes del extremo oriente en la maravillosa virtud de los amuletos, a los cuales atribuían todo próspero suceso, creyendo a píe juntillas que había plantas capaces de revelar los yacimientos de metales preciosos, otras que aseguraban el buen éxito en la caza, otras que proporcionaban el elixir de la inmortalidad, etc. La cuestión estaba en dar con ellas.

Dos grandes poderes se dedicaron enérgicamente a combatir en Europa este  conocimiento, la Iglesia y la Ciencia. Pero mientras ésta se aplicaba a desacreditar tales creencias, aquella contribuía a arraigarlas, concediendo la posibilidad de esos prodigios, aunque los atribula al funesto poder del diablo.


Los progresos de la ciencia han sido indudablemente mucho más eficaces que todos los exorcismos católicos para desvanecer los fantasmas de la magia, mas la acción del progreso científico, por lo mismo que es incesante, obra con suma lentitud y solo a fuerza de muchísimos años de propaganda consigue desarraigar de los ánimos populares las preocupaciones que por espacio de siglos fueron su constante pesadilla. Balzac, el gran novelista, ha dicho muy acertadamente en Louis Lambert:

"Nuestro espíritu es un abismo que se complace en los abismos. En la niñez, en la edad madura y en la ancianidad, siempre nos pirramos por los misterios, sea cual fuere la forma en que se nos presenten.»