Soy el radiante rey de los cielos,
inundando la tierra con calor
y estimulando la semilla oculta de la creación
para que reviente en manifestación.
Levanto mi brillante lanza
para encender la vida de todos los seres
y diariamente verter mi oro sobre la tierra,
ahuyentando los poderes de la oscuridad.
Soy el Señor de las bestias libres y salvajes.
Corro como el veloz venado
y me elevo como el sagrado halcón
en el reluciente cielo.
Los antiguos bosques y tierras salvajes
emanan mis poderes,
y las aves del aire cantan mi santidad.
También soy la última cosecha,
ofreciendo granos y frutas
debajo de la hoz del tiempo,
de tal forma que todo pueda ser alimentado,
porque sin sembrar no puede haber cosecha;
sin invierno no hay primavera.
