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viernes, 28 de octubre de 2016

LA MANDRÁGORA, LA MÁS MÁGICA Y PODEROSA DE LAS PLANTAS


La Mandrágora es una planta venenosa y narcótica a la que se asocia con la brujería y hechicería medieval. Se cree que es la más mágica de todas las plantas y hierbas. Es una planta regida por el planeta Venus (o Mercurio) y es potente en todo tipo de hechizos. Si viste El laberinto del fauno, de Guillermo del Toro, habrás podido observar la escena en la que la madre y la niña discuten, y la madre le dice “¡la magia no existe, esto tiene que parar!”, mientras una raíz de mandrágora se quema en el fuego de la chimenea y grita y se agita y cobra vida…

No es casual esta imagen, más bien alude a miles de años de usos terapéuticos y mágicos, desde médicos de la antigua Grecia hasta brujas de la Edad Media.

¿Cómo es la mandrágora?

Es una planta de unos 30 cm, de hojas y tallo verde oscuro. Sus flores salen del centro, de un hermoso y delicado color blanco violáceo.

Sus raíces, que es lo que se usa, son gruesas, largas y generalmente divididas en varias ramificaciones que se extienden por el suelo, y dicen que tienen formas humanas. El fruto es como una manzana que huele muy mal.
 
Suele encontrarse en zonas húmedas y bosques sombríos, a la vera de arroyos y ríos, donde el sol no llega, en el sur y centro de Europa y en las tierras que circundan el mar Mediterráneo. Muy propicio todo para que las hechiceras salgan de noche en su busca.

Usos terapéuticos

Tanto la especie mandrágora officinarum como la autumnalis fueron utilizadas en el pasado con fines curativos.

Toda la planta es venenosa o tóxica, y contiene alcaloides, es decir, tiene propiedades alucinógenas. En pequeñas cantidades era suficiente para mermar los impulsos nerviosos y por ello fue extensamente usada como anestésico. Pero en grandes cantidades puede ser mortal.

Si se rallaba finamente la raíz podía aplicarse externamente para aliviar el reuma; las hojas hervidas en leche eran excelentes para las úlceras, y en tiempos de Plinio se les daba a los pacientes un trozo de raíz para que la masticaran antes de someterse a una cirugía. También se usaba para tratar la melancolía, convulsiones y manías.

Al administrarse de forma oral se comporta de manera similar a la belladona, pues contiene atropina, un alcaloide que suprime los efectos del sistema nervioso parasimpático, siempre y cuando sean dosis bajas.

El problema con las dosis es que no existen registros de dosificaciones exactas, sólo la advertencia de que debían ser pequeñas.

Usos mágicos

La mandrágora aquí es mucho más interesante. Ha sido tradicionalmente utilizada por las brujas, en tiempos muy antiguos, y sus usos van desde las pociones amorosas y afrodisíacas hasta venenos potentísimos.

Se ha especulado con la idea de que Circe, la hechicera que mantuvo a Odiseo cautivo en su isla, usase la mandrágora para transformar a sus soldados en cerdos.

También se relata, en el libro X de la Odisea, cómo Circe encantaba a lobos y otros animales salvajes y los mantenía dóciles con “funestas drogas”, refiriéndose sin duda a la mandrágora y a otras solanáceas, como la datura, que doblegan la voluntad de animales y humanos.

Es interesante también comprobar que a través de estas plantas (la mandrágora, la belladona o la datura) brujas y hechiceras afirmasen volar hacia el Sabbat, cuando en realidad lo que tenían eran alucinaciones.

Sus raíces eran talladas, aprovechando sus ramificaciones, en forma de cuerpo, y se dejaban sólo cuatro a modo de extremidades. Era adorada como una diosa y se usaba tanto en la magia negra como en la blanca, pues sus usos, como vimos, pueden ser buenos y malos.

La maldición de la mandrágora

Se pensaba que la mandrágora poseía características humanas porque sus raíces semejaban piernas. Cuenta la leyenda que no se puede arrancar de la tierra pues sus terribles gritos son capaces de enloquecer o matar a quien lo hiciera.

La creencia popular indica que las raíces se transforman en hombrecillos, como duendes, y que éstos favorecen y protegen a su dueño, aunque no aseguran que todas las raíces se conviertan, sólo algunas, considerándose entonces a éstas como las verdaderas plantas hechiceras.

Para lograr arrancar las raíces sin correr el riesgo de morir hay todo un procedimiento, descrito minuciosamente: si tienes una planta de mandrágora debes cavar hondo alrededor de sus raíces y ponerlas al descubierto, pero no trates de arrancarla tú, más bien ata una soga a la raíz y el otro extremo al cuello de un perro y llámalo entonces desde lejos. Al tratar de acudir a tu llamado tirará de la cuerda y de la planta, ésta gritará y desafortunadamente el perro morirá.

Decían que como es tan grande su poder, no había más remedio que el sacrificio del animal, y tú te verías libre de su maldición. Pero ten en cuenta que esto tan solo es una leyenda antigua, que hoy por hoy amamos y respetamos a nuestros animales y en la magia jamás debes hacer torturas ni sacrificios animales, en primer lugar por amor y respeto a todos los seres vivos y si este no es suficiente motivo para ti, recuerda que existe la ley del Karma, y que el daño que hagas, regresará a ti multiplicado, más tarde o más temprano, pero regresará.
 

 

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