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lunes, 11 de julio de 2016

LAS ENERGÍAS MÁGICAS Y COMO MANIPULARLAS

 
La energía que emplea la magia para alcanzar sus fines es natural. Está presente en nuestro cuerpo, así como en elementos físicos tales como la arena, la madera, las piedras, el barro, el fuego, el aire, las plumas y cualquier otro componente de la tierra.
 
El arte del cual nos ocupamos consiste simplemente en el uso de estas energías. En la actualidad, parece una práctica misteriosa, pero únicamente porque hemos olvidado la mayoría de sus técnicas. Algunas personas afirman que tienen poderes mágicos. Confío en que no piensen que son especiales. Todos poseemos ese poder y podemos aprender a utilizarlo. Sólo es necesario tener una mente abierta y ganas de practicar.

Encantamientos y rituales
 
Un encantamiento o un ritual consiste en una serie de acciones, palabras y otras ceremonias específicas que concluyen con un movimiento de energía.
 
En el ámbito de la magia, podemos utilizar indistintamente cualquiera de los dos términos; pero conviene hacer esta diferenciación para evitar malentendidos, puesto que en la vida religiosa los rituales son ante todo expresiones espirituales de la fe. Los rituales mágicos son muy diferentes.
 
Así, por ejemplo, podemos proponernos un objetivo concreto, coger hilo y aguja y confeccionar un objeto artesanal. O quizás encender una vela y recitar un breve cántico. Con estas acciones pretendemos provocar un cambio positivo en nuestra vida.

La visualización
 
Un concepto fundamental para conseguir este tipo de cambio es la visualización mágica. Éste término se refiere a la práctica de crear imágenes mentales referentes al objetivo que perseguimos.

En el mundo de la magia, la mente es considerada como un poderoso instrumento que sirve para moldear e integrar las energías que movilizamos. La técnica de pensar de forma positiva es bien conocida, pero los magos van un poco más lejos: emplean esta habilidad creativa de la mente humana para producir unas imágenes lo más vivas posibles del objetivo. Dicho de otro modo, un mago que no tiene suficiente dinero para pagar todo lo que debe a sus acreedores se imagina una escena en la cual aparece saldando todas sus deudas. Seguidamente utiliza dicha visualización para programar su poder personal y el poder de la tierra a fin de suscitar energías que sirvan para atraer el dinero. Por tanto, la visualización que acabamos de definir confiere una finalidad al poder.
 
Siéntese tranquilamente y cierre los ojos. Decida cuál de las escenas o de los objetos siguientes va a visualizar, pero no visualice a otras personas.
 
Haga una recreación mental tan real como le sea posible. Recuerde: elija una imagen y utilice únicamente ésa.
 
• Imagínese la puerta de su casa o el estado en que se encuentra el fregadero de su cocina.
 
• Su prenda de vestir preferida.
 
• Su animal doméstico favorito.
 
• La flor que más le agrada.
 
Practíquelo un mínimo de diez minutos al día durante una semana. Cuando esté seguro de que es capaz de crear esta imagen a voluntad, puede pasar al siguiente ejercicio.
 
Esta vez se trata de ampliar el campo de acción de su visualización. Elija una de las opciones siguientes o invente la suya propia.
 
• Visualice su plato preferido y perciba también su sabor.
 
• Imagínese su perfume o su flor favorita y cómo huelen.
 
• Haga el mismo ejercicio con un grupo musical, una banda de rock, una orquesta sinfónica o una campana, y escuche cómo suenan.
 
• Represéntese mentalmente un gran bloque de hielo y sienta el frío en sus manos. Practíquelo durante una semana.
 
Aunque no siempre le será necesario oler y escuchar sus visualizaciones, esta práctica le ayudará a consolidar su capacidad global de crear imágenes.

Después, escoja un objetivo relativamente sencillo. Por ejemplo, saldar una deuda, encontrar pareja, conseguir un trabajo mejor o aprobar un examen con seguridad. Pero elija uno que sea verosímil. Después, imagínese a sí mismo consiguiendo ese objetivo.
 
Si no recuerda qué aspecto tiene, mírese en un espejo; a menudo es preciso que uno se visualice a sí mismo. Utilice las habilidades que ha desarrollado con los ejercicios anteriores y véase pagando esas deudas, encontrando a esa persona, trabajando en un lugar mejor o aprobando el examen. Haga la imagen todo lo real que pueda. Sepa que este cambio está a punto de ocurrir.
 
Una vez que sea capaz de realizar esto, cuando pueda crear una visualización de este tipo y saber que es real, estará preparado para hacer magia.

Cómo manipular la energía
 
Esta es la esencia de la magia. Si no se utiliza este proceso, los encantamientos son inútiles y los rituales no surten efecto. Es necesario para que los objetos mágicos tengan poderes. Estos son los cuatro procesos:
 
1. Concentrar la energía consiste en despertar el poder personal y el poder de la tierra.
 
2. Canalizarla significa dotar este poder con un objetivo mágico especifico a través de la visualización.
 
3. Liberarla es el acto de transmitir la energía que hay en nuestro cuerpo.
 
4. Dirigirla consiste en comunicar la energía ya concentrada, canalizada y liberada a un objeto determinado. Este proceso puede iniciarse al empezar un trabajo o, por el contrario, una vez terminado éste.
 
Elija el proyecto que desee y reúna los utensilios necesarios. Después ya puede empezar.
 
Visualice su objetivo. Grabe esta imagen en su mente. Concentre toda su atención y sus sentidos en el objetivo. Mientras lo hace, toque los objetos que va a utilizar. Confiérales energía y empiece a confeccionar el objeto. Sienta cómo se flexionan sus músculos mientras trabaja. Perciba cómo liberan energía y la canalizan hacia aquello que está creando. Dirija la energía acumulada hacia el objeto.

Continúe visualizando todo el tiempo que le sea posible. Si el poder se confiere una vez que el objeto está terminado, el proceso es un poco distinto. Visualice y confiera poder a los objetos que va a utilizar.
 
Cuando el proyecto está acabado, póngase delante suyo y tense los músculos del cuerpo para concentrar el poder que hay en su interior. Intensifique la visualización. Retenga esa energía en su interior. Cuando ya no aguante más, expulse el poder del cuerpo a través de la mano. Sienta cómo desciende velozmente por su brazo y le sale por los dedos. Al mismo tiempo, dirija la energía hacia el objeto. Mándela en línea recta hacia él.
 
No se conforme con dar instrucciones: asegúrese de que la envía hacia él. Después de todo, conferir energía a un trabajo artesanal es un acto de poder. Este aspecto de la magia no es un simple paseo por el campo. Implica trabajar duro.
 
Inmediatamente después de liberar la energía, relájese durante unos instantes. Eso es todo. El poder ha salido de su cuerpo y ha entrado en el objeto mágico, concentrando y canalizando las energías de éste último, y uniéndolas a su objetivo.

Cómo dirigir el poder
 
Existen muchas maneras de dirigir la energía. Probablemente, las manos constituyen la parte del cuerpo más utilizada, dado que suelen considerarse los puntos por los cuales el poder personal del cuerpo se proyecta de forma natural.
 
Los diestros canalizan la energía a través de la mano derecha y los zurdos de la izquierda. Los ambidiestros pueden emplear cualquiera de las dos.
 
También se puede recurrir a los párpados y a los codos, pero las manos son las vías a través de las cuales tradicionalmente se libera o proyecta el poder. Es posible utilizar ambas a la vez hasta que el gesto se convierta en algo completamente natural para usted.


 
 

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