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lunes, 6 de junio de 2016

EL SIGNIFICADO DEL MANTRA OM


 
Hubo una vez un hombre llamado Manik, que vivía en una pequeña aldea de la India. Su esposa murió a muy temprana edad debido a sus karmas anteriores.
 
Manik tenía sólo una hija, de nombre Saralá, que lo amaba tanto que no comía a menos que él la alimentara. Manik no volvió a contraer nupcias, pues creía que al hacerlo lastimaría a su hija. Así, padre e hija vivieron felices por algunos años hasta que Saralá llegó a la edad del matrimonio. Por miedo a separarse de su padre, ella descartaba la idea de casarse. Su padre trató de convencerla que lo hiciera, pero Saralá no deseaba dejarlo por ningún motivo.

Después de largas discusiones al respecto, por fin aceptó contraer matrimonio con la única condición de que su padre viviera hasta el final de sus días con la pareja. Luego del matrimonio de Saralá, Manik empezó a soñar en el día en que jugaría con sus nietos. Con el tiempo, Saralá quedó embarazada. Ella, su esposo y su padre estaban muy emocionados por el ser que nacería.

Antes que llegara el momento que todos ansiaban, Manik murió. Fue tal la impresión que le causó la triste pérdida de su padre que Saralá dejó de comer. Tanto familiares como vecinos trataron de consolarla y le decían:

"Debes alimentarte por el hijo que está por nacer. Nadie vive por siempre en este mundo. Después de todo, aún tienes a tu marido para cuidarte. Él es tu salvador; ten fe en él".

Saralá se tranquilizó v adoptó una nueva actitud hacia su esposo. Por vez primera se dio cuenta que lo amaba.

Con el tiempo nació un varón. Ahora Saralá se ocupaba de sus labores hogareñas y de cuidar a su marido y a su pequeño hijo. Pero la suerte le era adversa. Pasados algunos años, murió también su marido, y se vio completamente desesperada. Quería matarse.

Otra vez, parientes y vecinos le dijeron:

"Todos vivimos un periodo determinado en este planeta. Tu marido sólo tenía poco tiempo de vivir a tu lado. No importa que esté muerto; lo que debes pensar ahora es que aún tienes a tu hijo, quien muy pronto cuidará de ti. Debes vivir tanto por ti como por tu hijo".

Nuevamente se tranquilizó Saralá, mas requirió mucho tiempo para volver a organizar su vida. Después de unos cuantos años, era la orgullosa madre de un apuesto joven y olvidó por completo a su padre y a su marido.

Pero Saralá era una mujer desafortunada. Un día su hijo murió también. Esta vez no pudo resistir el golpe. Cayó en estado de inconsciencia. Sus parientes y vecinos hicieron todo lo posible por ayudarla, y cuando recobró la conciencia le dijeron :

"No te desesperes, Saralá Dios te ayudará; ten fe en Él y canta Om".

Saralá se enfureció tanto que casi los arrojó de su casa, diciéndoles:

"Son ustedes unos engañadores. Por qué no me dijeron esto mismo hace cincuenta años? He desperdiciado toda mi vida poniendo mi fe en este hombre o en aquel otro. Si tan sólo hubiese tenido fe en Dios y hubiese cantado el mantra Om, no sería tan infeliz como ahora".

La imperecedera sílaba Om es el sonido primordial. Es Brahman. Según el Mandukya Upanisad, aquello que existe, lo que ha existido y lo que en el futuro pudiese llegar a existir, no es otra cosa sino Om. Om trasciende el pasado, el presente y el futuro. Om lo abarca todo. El ser interno y el ser que es el universo, todo es Om, todo es Brahman.

Este ser que es sinónimo de Om tiene tres aspectos, y más allá de estos tres hay un cuarto aspecto indefinible. Estos tres aspectos del ser pueden entenderse de la siguiente manera:

El primer aspecto del ser es la persona universal formada por un grupo de entes y a quien se llama Vaiswanara, en su naturaleza física. Vaiswanara se da cuenta de la realidad externa. Está despierto.

El sol es el ojo de Vaiswanara; el cielo, su cabeza; el espacio, su cuerpo; la tierra, sus pies; el fuego, su corazón; el agua, su vientre; y el aire, su aliento.

Posee los sentidos auditivo, visual, olfatorio, táctil y gustatorio. Tiene mente, intelecto, corazón y ego; controla las cinco funciones del aliento, actúa en cinco formas y disfruta los placeres de los sentidos. Vaiswanara corresponde a la naturaleza física de la persona universal.

Tejas es el segundo aspecto del ser. Es la naturaleza mental de la persona universal. Tejas es soñadora y solamente se percata de los sueños. Cuenta con siete miembros para ayudarle. En su estado somnoliento Tejas goza del mundo sutil que ha registrado en su mente. En cierta forma, goza del pasado mediante el sueño.

El tercer aspecto del ser es Prijña. Es el estado sin sueño de la persona universal. Prijña es el amo de todo. Funciona donde desaparecen las sutiles impresiones de la mente. Está más allá de la ansiedad o de la resolución. Es la sabiduría pura y, por lo tanto, siempre se halla en estado de bienaventuranza.

El cuarto aspecto es indescriptible. No se trata de una experiencia subjetiva ni de una experiencia objetiva. No es ni positivo ni negativo. Esta experiencia no es ni consciente ni inconsciente. Está más allá de la descripción, más allá de los sentidos, más allá de la sabiduría. Es una conciencia pura y serena, sin expresión alguna. Es única, fresca y tranquila. Es infinita. Es el yo. Es Om.

La sílaba Om consta de tres letras : A-U-M.

La A representa a Vaiswanara, la persona universal con todas sus cualidades físicas.

La U representa a Tejas, el yo soñador, uno con la persona universal. Está medio dormido y medio despierto. Mientras que Vailsovánara permite adquirir lo que se desea, Tejas nos lleva al dominio de la sabiduría.

La M corresponde a Prijña, el letargo sin sueños. Es el ser como la persona universal que nos hace darnos cuenta del principio y fin de todo.

Om es la culminación de los tres: es el estado supremo. La sílaba es impronunciable. No puede dividirse, comprenderse, explicarse. Pero sí puede experimentarse. Aquel que conoce Om, al ser, se convierte en el ser. Om es Brahman. Om lo es todo.

Aquel que medita en Om se libera del yugo humano. Om ha ofrecido paz a innumerables personas. Om ha otorgado fuerza a muchos. Mientras todo lo demás fracasa, Om nunca fracasa. Om es una introducción del ser al ser. Om salva, protege y exalta la conciencia. Om nos lleva a donde no es fácil llegar. Om nos conduce de donde no es necesario regresar. Om es la gloria, la paz y la perpetua felicidad.

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